En los coches antiguos los problemas eléctricos relacionados con la combustión únicamente conllevaban una pérdida de potencia, en ocasiones casi imperceptible. Pero con los coches más modernos, un problema eléctrico haría saltar los sensores del vehículo y con ello la señal de fallo motor. Esto hará que tengas que acabar en el taller más cercano para darle solución.
Es por ello que debemos revisar el estado de las bujías, cables, baterías y todo lo que engloba el sistema eléctrico, para que se mantengan en buenas condiciones y repararlos o reemplazarlos cuando sea necesario. Generalmente se recomienda su revisión cada 40.000 km o cada 3 o 6 años, dependiendo del uso y condiciones que soporte el vehículo.En el caso de los cables, lo importante es revisar que no hayan fisuras en la goma (hacerlo con el motor apagado). Y en el caso de las bujías han de cambiarse según lo que indique el manual del coche. Una bujía en mal estado, aparte de darnos los problemas del fallo motor, nos acarreara un mayor consumo de gasolina.


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